Científicos crean ‘superenzima’ que se come las botellas de plástico

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Científicos crean ‘superenzima’ que se come las botellas de plástico

Un grupo de científicos ha creado una nueva “superenzima” capaz de descomponer el plástico hasta seis veces más rápido que elaborada anteriormente, llamada PETase. Esta enzima fue combinada con una segunda enzima que acelera el proceso.

Este descubrimiento podría tener importantes implicaciones para el reciclado de tereftalato de polietileno (PET), siendo este el termoplástico más común utilizado para elaborar botellas de un solo uso, alfombras y ropa.

El PET tarda cientos de años en degradarse en el medio ambiente y la enzima PETase puede llegar a descomponerlo en unos pocos días.

En palabras del coautor principal y director del Centro de Innovación de Enzimas de la Universidad de Portsmouth, John McGeehan, este desarrollo representa un gran paso para reciclar este tipo de plásticos y para reducir la contaminación producida por este material.

Asimismo, los científicos han recibido fondos para continuar con más experimentos, con vistas a obtener éxitos que permitan utilizar material reciclado en lugar de plásticos nuevos provenientes del petróleo.

En cuanto a su funcionamiento, la superenzima combina la PETasa y la MHETase. Esta mezcla los logra descomponer el PET dos veces más rápido que la PETasa por sí sola, mientras que la combinación de ambas enzimas aumenta la velocidad tres veces más.

Los científicos diseñaron la nueva superenzima conectando MHETasa y PETase, uniendo efectivamente el ADN de las enzimas para crear una cadena larga.

Esta técnica de utilizar enzimas para descomponer las celulosas es de uso muy frecuente en la industria de los biocombustibles, sin embargo, esta es la primera vez que tiene conocimiento de que se combinen las enzimas para descomponer el plástico.

El estudio completo aparece publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Si bien esta no es una solución única, se trata de una estrategia de reciclaje ambiciosa, que podría reducir entre un 31% y un 45% la contaminación ambiental producida por los plásticos.

Otras posibles soluciones incluyen al gusano de cera, que, gracias a sus bacterias intestinales, es capaz de masticar plástico, incluyendo el polietileno que actualmente obstruye los vertederos y los mares.