EL MAGAZINE DE LA INDUSTRIA DEL PLÁSTICO

Estudiantes crean material biodegradable para hacer bolsas

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Alumnos de la carrera de ingeniería en biotecnología de la Facultad de Química de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), diseñaron un biopolímero con subproductos de la agroindustria, el cual utilizaron para la fabricación de bolsas degradables.

El proyecto es liderado por la estudiante Mónica Citlali García García, quien aseguró que el objetivo fue ofrecer una alternativa sustentable y ecológica para generar bolsas con polietileno de alta densidad.

“Queremos fabricar una bolsa que asemeje las características que tienen los plásticos en cuanto a propiedades mecánicas y de resistencia, donde además se reduzca su tiempo de degradación. El plus de nuestro proyecto es que, por los materiales que utilizamos para su elaboración, nuestra bolsa podría ser hasta comestible, es decir, si llega a los basureros o incluso al mar, los animales pueden comerla y no resultarles tóxica”, expuso Mónica.

Detalló que el insumo principal del proyecto son residuos de la industria agroalimentaria, particularmente el olote del maíz, la parte central de la mazorca, de la que se obtiene un biopolímero de celulosa que es combinado con otros compuestos.

“El prototipo que estamos trabajando cuenta con las propiedades mecánicas de las bolsas de polietileno de alta densidad. Supimos de la disposición de las bolsas de plástico por parte de las autoridades municipales, por lo que hicimos un equipo de trabajo con varios compañeros de la carrera con el propósito de llevar nuestros conocimientos a algo que pudiera apoyar al medio ambiente”, aseguró García García.

Al respecto, la investigadora y profesora de la Facultad de Química, Monserrat Escamilla García, quien es asesora del proyecto, destacó que parte de esta investigación se basa en el trabajo realizado por la Universidad Autónoma de Querétaro en lo que se refiere a recubrimientos naturales o biopelículas para la conservación de alimentos.

“Algo que hay que reconocer es que los estudiantes exploran la posibilidad de que la elaboración del material sea de bajo costo, por eso han buscado a la industria agroalimentaria para que les den sus desechos, en este caso el olote, y puedan trabajar en la extracción de los compuestos que requieren para su proyecto”, explicó Escamilla.

El estudiante Luis Felipe Delgado Sánchez aseguró que este proyecto fue presentado para competir en el Premio Santander a la Innovación Empresarial 2018, bajo el nombre de “Boltsiri”.

“Se llama así porque tsiri significa maíz en lengua purépecha; nos pareció interesante combinar elementos de la cultura mexicana en un concepto actual que son las bolsas de plástico. Estamos buscando recursos para poder producirla a una escala menor, en una primera etapa, por eso estamos participando en el premio Santander. Con la tecnología existente se pueden fabricar, solo se necesita estandarizar y normalizar el método para que todas las bolsas sean exactamente iguales y tengan las mismas propiedades o capacidades. Para eso se requiere un estudio posterior y el esfuerzo en conjunto de todos nosotros”.

En el equipo que desarrolla este proyecto participan, además, nueve estudiantes de ingeniería en biotecnología.

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