Abandono de los plásticos en vertederos o combustión

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Abandono de los plásticos en vertederos o combustión
Abandono de los plásticos en vertederos o combustión

El proyecto Bizente, financiado por la Unión Europea dentro de la iniciativa Horizonte2020 y coordinado por el Centro Tecnológico aragonés AITIIP, intenta descomponer con enzimas un 27,5% de los residuos plásticos compuestos termoestables y reducir en un 40% las emisiones al medioambiente.

El presupuesto global de este estudio es de 3,18 millones. Participan 10 socios de cinco países. La duración estimada es de 48 meses, se espera que tengan resultados en abril de 2024.

Este proyecto responde a los retos de sostenibilidad y economía circular que debe afrontar la Unión Europea. En la actualidad, no existe una solución definitiva para recuperar los materiales compuestos termoestables, por ende terminan almacenados en vertederos o incinerados, los cual genera una huella negativa en el medio ambiente.

Estudios afirman que en el sector de la aeronáutica hay más de 12 mil aviones a punto de dejar de ser utilizados tras haber agotado su ciclo de vida, estos poseen hasta un 40% de este material. Otras hasta un 70%. Este problema se repite en otros sectores como el ferroviario, la construcción, la automoción, la energía, la electrónica o el material deportivo.

Este es el primer proyecto financiado por la Unión Europea que emplea tecnología enzimática para trabajar los materiales compuestos una vez que han alcanzado el final de su vida útil. La tecnología de Bizente logra la biodegradación controlada de materiales compuestos termoestables mediante el uso de enzimas (moléculas orgánicas capaces de desencadenar reacciones químicas), una solución novedosa que implica ampliar el proceso biocatalítico a un nuevo tipo de materia prima, tres resinas termoestables (epoxi, poliéster y viniléster) que no han sido abordadas previamente en la cadena de valor de los plásticos. Esta innovación plantea nuevos mercados y oportunidades de negocio para el tratamiento de los residuos plásticos y establece una nueva vida útil para los productos recuperados después de su biodegradación.

Sus soluciones concretas con impacto internacional implicarán la creación de riqueza y empleo. En este sentido, los socios de Bizente generarán 16 puestos de trabajo directos al cierre del proyecto, si bien su contribución socioeconómica podría traducirse en hasta 1.800 empleos indirectos en los sectores involucrados en la cadena de valor: gestión de residuos, sector biotecnológico (enzimas), sector químico y transformadores del composite. Estas cifras vienen avaladas por los efectos beneficiosos que la bioeconomía y la economía circular ya están provocando en las economías locales en cuanto a ocupación, un empuje que se repetiría en el sector de los materiales compuestos con un aumento estimado del 15% en el empleo destinado a reciclaje y gestión de residuos en los próximos 15 años.