El debate sobre el reciclaje químico de plásticos

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El debate sobre el reciclaje químico de plásticos

La legislación vigente en Estados Unidos, encargada de realizar cambios en el sistema de reciclaje de plásticos, ha provocado una fuerte oposición en los distintos grupos industriales. Sus representantes se enfocaron en el tratamiento del proyecto de ley que trata los procesos de recuperación de materiales.

La Ley de Liberación de la Contaminación Plástica impone una serie de restricciones a las tecnologías que la industria del plástico ha respaldado. Sin embargo, las instalaciones de reciclaje de productos químicos enfrentarían nuevos obstáculos para conseguir los permisos y no se considerarían “reciclaje” según la definición del proyecto de ley. El reciclaje químico, también llamado “reciclaje avanzado de plásticos”, se trata de una serie de procesos que descomponen los plásticos recuperados a nivel molecular para ser utilizados en aceites, ceras, nuevos polímeros y otros productos. Los representantes de la industria del plástico manifestaron que las regulaciones de reciclaje químico irían en contra del objetivo declarado en el proyecto de ley, el de reducir los desechos plásticos.

Por otra parte, quienes patrocinan el proyecto expresan que no quieren evitar procesos viables de recuperación de plásticos. Según uno de los patrocinadores, Alan Lowental, demócrata de California, el período de pausa y estudio es una forma de observar y regular mejor el reciclaje químico para garantizar la seguridad del proceso.

El proyecto de ley Break Free, suspende los permisos federales para una gran cantidad de instalaciones cubiertas. La larga lista incluye aquellas que transforman líquidos de gas natural en etileno y propileno para luego convertirlos en polímeros plásticos; una instalación de producción de polímeros; una industria de repolimerización en materias primas para utilizarlas como combustible u otros productos; y una generadora de combustible a partir del plástico.

Estos permisos quedarían suspendidos por un lapso de hasta tres años con el fin de actualizar las regulaciones en esas instalaciones, previniendo la contaminación del aire y del agua y preservar a las comunidades cercanas a las instalaciones. Las tecnologías utilizadas serían estudiadas por la EPA de EE. UU., la Academia Nacional de Ciencias y los Institutos Nacionales de Salud.

Esta propuesta ha provocado la disconformidad de los principales productores de resinas y operadores de reciclaje químico, ya que evitar la llegada del reciclaje químico al mercado elimina una poderosa herramienta que permite recuperar más residuos plásticos.

Adicionalmente, Greenpeace ha respondido a esta oposición manifestando que si bien estos proyectos no han demostrado ser viables, las empresas de bienes de consumo los han promovido a través de sus materiales de responsabilidad corporativa y compromisos de economía circular.