Ingenieros del telescopio espacial James Webb imprimieron componentes en 3D con Makerbot

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Con el lanzamiento del telescopio espacial James Webb en diciembre de 2021, la humanidad da un paso más hacia la comprensión de los orígenes del universo, cómo nacen las estrellas y qué vida podría o no existir en los planetas de sistemas solares lejanos. Ahora que el telescopio espacial James Webb se encuentra en el punto 2 de Lagrange retrocedemos 10 años, cuando MakerBot comenzó a trabajar con Lockheed Martin y la NASA. En el transcurso de 10 años, las impresoras 3D MakerBot han desempeñado un papel muy importante en los proyectos de Lockheed Martin y se ha tenido la oportunidad de contar algunas de esas historias como la del proyecto Artemis y la más reciente con el proyecto del telescopio espacial James Webb.

En 2012, los ingenieros e investigadores de Lockheed Martin se dieron cuenta del potencial de la impresión 3D de escritorio cuando compraron su primera MakerBot. El Centro de Tecnología Avanzada (ATC) por su sigla en inglés, de Lockheed Martin estaba trabajando en estrecha colaboración con la NASA para desarrollar la próxima generación de telescopios espaciales. El telescopio espacial James Webb, como se le nombró, permitiría a los investigadores ver más lejos que nunca gracias a su enorme espejo 15 veces más grande que el del Hubble y a su capacidad para ver luz de muy baja longitud de onda en el espectro infrarrojo cercano. Con una amplia gama de impresoras 3D de MakerBot, en ese momento con Replicator 2 y 2X, pudieron conceptualizar y validar rápidamente los componentes en la etapa inicial. “Imprimimos más de 250 objetos en el primer trimestre”, dijo John Camp, ingeniero mecánico del ATC. La accesibilidad de estas impresoras 3D de escritorio tuvo un impacto enorme al permitir que el equipo evitara las limitaciones tradicionales de pedir costosas piezas únicas; ahora tenían la capacidad de modelar una idea e imprimirla de manera muy económica al instante.

Posteriormente en 2017, ingenieros del ATC de Lockheed Martin desarrollaron el proyecto SPIDER que era un detector de imágenes planas segmentadas para reconocimiento electroóptico. Para ese momento el equipo utilizaba una flotilla de impresoras 3D MakerBot, entre las que se incluían las Replicator 2 y las lanzadas en ese año Replicator+ y Z18, que fueron las primeras en el ecosistema MakerBot conectado. El equipo usaba las impresoras 3D de MakerBot tanto para la creación de prototipos como para las herramientas de laboratorio. “Básicamente funcionan sin parar, durante todo el día, y han permitido que se hagan muchas iteraciones con gran rapidez para partes que, de otro modo, podrían haber retrasado la terminación del producto final”, dijo Guy Chriqui, ingeniero de investigación Senior del ATC. La impresión 3D de escritorio en Lockheed Martin claramente había dado un gran paso: de una simple impresora accesible a una plataforma conectada a la web.

En 2021, la innovación y el uso de la impresión 3D seguía progresando con el proyecto Artemis que sería el próximo explorador lunar. El equipo del ATC estaba trabajando en los sistemas de inteligencia artificial que harían que el explorador fuera capaz de navegar de forma totalmente autónoma en la superficie lunar. Ahora el equipo trabajaba con la última tecnología de impresión 3D de MakerBot, la METHOD X, una impresora 3D industrial en un paquete de escritorio. METHOD X permite a miembros del equipo, como el ingeniero mecánico senior Aaron Christian, imprimir muchas partes rápidamente en polímeros de grado de producción, como ABS, lo que permite realizar mejores pruebas en ambientes duros en los que se simulan las condiciones lunares, como el desierto, ya que dichas partes pueden soportar mejor un rango más amplio de temperaturas y UV. Junto con la impresión 3D accesible y conectada a la web, Lockheed ha agregado potencia y capacidades industriales con METHOD X.

Hoy en día el telescopio espacial James Webb nos muestra lo que puede traer el futuro en la tecnología, MakerBot aplaude a las mentes brillantes de Lockheed Martin, la NASA y a muchas otras que se esfuerzan por ampliar los límites de la comprensión humana mediante el diseño y la ingeniería de tecnología a una escala que, al parecer, solo es superada por la del universo.