Peligra la industria europea del plástico

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Peligra la industria europea del plástico

El comercio de subproductos petroquímicos que se produce entre Estados Unidos y Europa, se acrecienta conforme aumenta la demanda mundial de plástico. Esto pondría en peligro el cumplimiento de los objetivos fijados sobre residuos y emisiones de carbono.

La expansión de la fracturación hidráulica en los Estados Unidos ha creado un suministro abundante de etano, utilizado para la fabricación de plástico que se obtiene como subproducto de la fracturación hidráulica para el petróleo y el gas natural.

Tanto su disponibilidad como su bajo costo han provocado un aumento de la producción de plástico en Texas, Luisiana y el oeste de Pensilvania. Como se está produciendo mucho más gas etano del que estas plantas pueden utilizar, las empresas de fractura hidráulica lo están vendiendo en grandes cantidades al extranjero.

Estas instalaciones, llamadas crackers de etano, aplican una presión y calor intensos de aproximadamente 1,500 grados Fahrenheit, para romper los enlaces de las moléculas de etano. Así descompone el etano en un gas llamado etileno. Seguidamente, aplicando presión y con la ayuda de un catalizador, el etileno se convierte en resina de polietileno.

Este proceso requiere de grandes cantidades de energía, y sus emisiones de dióxido de carbono son considerables, por eso es que podría traer consecuencias graves al medioambiente, sumándole a esto la cantidad de desechos plásticos que se producirían.

INEOS, la compañía petroquímica global que comenzó a enviar etano fracturado a través del océano, está considerando construir una nueva y enorme planta de craqueo en Amberes, Bélgica. Los analistas de la industria opinan que la planta duplicaría el consumo europeo de este producto.

El proyecto ha provocado un enfrentamiento con grupos ambientalistas; los activistas climáticos ocuparon el sitio propuesto en octubre de 2020. En noviembre, un tribunal belga otorgó una orden judicial para detener la tala de árboles en ese lugar mientras se consideran las objeciones al proyecto, lo que podría demorarse hasta un año.

Amberes ya es un importante centro de plásticos, y las orillas del río Scheldt se encuentran llenas de gránulos de plástico crudo del tamaño de lentejas, conocidos como nurdles, lo que puede ser ingeridos por los peces provocandoles la muerte por falta de alimento. Según datos conocidos, en 2018 se derramaron 2,5 toneladas de ellos en la zona.

La planta de INEOS no produciría nurdles, pero suministraría etileno a las instalaciones que sí lo hacen. La compañía afirma que el proyecto reemplazaría a los crackers de etano más antiguos y menos eficientes, y es poco probable que aumente la producción general de plástico en Europa.

A partir del próximo mes de julio, entrará en vigor otro gran impulso europeo para reducir los plásticos de un solo uso.

Se prevé que el esfuerzo se intensifique durante los próximos años con objetivos de recolección de botellas de plástico y el requisito de que las botellas estén compuestas en un 25% de material reciclado para 2025.

A modo de respuesta, el grupo industrial PlasticsEurope, enfatiza el reciclaje como una solución, en lugar de reducir la producción de plástico.

Por otra parte, Europa no es el único lugar donde el etano estadounidense está dando un impulso a los fabricantes de plástico. Grandes empresas de combustibles fósiles, desde ExxonMobil hasta Saudi Aramco, ven el plástico como un producto en crecimiento en un futuro no muy lejano, dado que el uso de vehículos eléctricos y las acciones a favor de la preservación ambiental pueden hacer que la producción de petróleo y gas caiga en un declive permanente. El Foro Económico Mundial predijo en 2016 que la producción de plástico se duplicaría en 20 años, mientras que la Agencia Internacional de Energía espera que los productos petroquímicos, incluidos los plásticos, impulsen la mitad del crecimiento de la demanda de petróleo durante las próximas tres décadas.

Como consecuencia, podemos decir que la pandemia no ha sido tan mala para los fabricantes de plástico. El dinero que los consumidores podrían haber usado en turismo o entretenimientos ha sido invertido en computadoras portátiles, consolas de juegos, máquinas de ejercicio y electrodomésticos, todos elaborados con plástico.