Plástico, el villano favorito de los mercenarios de la ecología

107
views
Plástico, el villano favorito de los mercenarios de la ecología

Por Eduardo Martínez

La industria del plástico no ha podido ganar la guerra que, ambientalistas, ONGs y políticos han declarado contra los plástico. Lo malo es que esta guerra no sirve para defender al ambiente sino los propios intereses de los que juran defenderlos.

Hace un algunas de décadas hablar de ecología en México sonaba completamente irrelevante, pero sin duda las nuevas generaciones han sido educadas con una nueva mentalidad a favor del cuidado del ambiente.

Este gran interés que existe hoy en día por la naturaleza, ha sido capitalizado por muchas organizaciones civiles y gubernamentales, en algunos casos con la sana intención de proteger al ambiente, pero en su mayoría con el fin de lucrar política o económicamente.

En la búsqueda de conseguir sus objetivos obscuros, activistas, ONG´s, políticos, e incluso partidos políticos completos se ven en la necesidad de crear villanos ambientales que les permitan generar  preocupación e incluso miedo en la población, y es precisamente el plástico quien se ha convertido en el enemigo favorito de los últimos años, sin que la industria haya sabido como reaccionar ante esta situación.

Haciendo un poco de historia, podemos mencionar quienes iniciaron esta lucha en contra del plástico y quienes son los maestros para crear villanos ambientales. En los inicios de la década de los 90´s, se desarrolla una intensa campaña de Greenpeace en contra del PVC, promoviendo por todo el mundo que los organoclorados son uno de los grupos químicos más dañinos que existen, y solicitando que se dejara de producir. Si bien esta batalla que emprendieron contra el PVC se podría catalogar como exitosa, puesto que se dejó de usar para empaques y envases que estuvieran en contacto con alimentos, es justamente esta presión por eliminar esta resina la que permite la entrada triunfal del PET al mercado, generando la gran industria de los envases desechables de bebida.

He escuchado teorías conspirativas que hablan que en el trasfondo de esta campaña en contra del PVC, estaban metidos los intereses de empresas productoras de PET. Pero independientemente de lo que cada uno pueda pensar, debe ser ciertamente frustrante para los miembros de la ONGs darse cuenta que fueron ellos unos de los principales promotores de la gran cantidad de envases no retornables, y de lo que ellos llaman contaminación plástica.

Plástico, el villano favorito de los mercenarios de la ecología

Una vez que lograron el éxito de su campaña en contra del PVC, dejaron al plástico tranquilo por un tiempo, para posteriormente regresar con más bríos en la creación de nuevos adversarios ambientales, como lo son las bolsas de plástico y los denominados plásticos de un solo uso.

Son sin duda los mercenarios de la ecología apocalíptica, gente extremadamente bien enfocada, bien organizada, y con una gran capacidad de manipular conciencias, los que encuentra terreno fértil entre los políticos que buscan ávidamente una forma de hacerse notar, con lo cual poder acceder al voto popular y de esa manera seguir viviendo del presupuesto público.

Durante varios años, las organizaciones empresariales como Asociación Nacional de Industrias del Plástico (ANIPAC) y Asociación Nacional de la Industria Química (ANIQ) habían logrado contener los embates de los legisladores que buscaban prohibiciones o regulaciones en contra de los plásticos y se durmieron en sus laureles desatendiendo lo que venía siendo una tendencia mundial. La industria era reactiva, apagando fuegos una vez que habían empezado, en vez de prevenirlos con acciones concretas.

Confiada en sus habilidades de cabildeo político, surge la primera gran derrota ante el hambre de poder político de un legislador de la Asamblea del Distrito Federal. Es en 2008 cuando el diputado Xiuh Tenorio, miembro del Partido Nueva Alianza, miembro de la IV Legislatura de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, presenta su iniciativa que impulsaba la prohibición a los comercios de entregar bolsas de plástico de forma gratuita. Esta iniciativa fue aprobada en 2009 y publicada en la Gaceta Oficial del D.F. en agosto del mismo año, indicando lo siguiente:

“Artículo 25.- Queda prohibido por cualquier motivo:

  1. BIS. Otorgar a título gratuito bolsas de plástico en los establecimientos mercantiles;”

“Artículo 26 Bis1.- …

La utilización de bolsas de plástico sólo será permitida en caso de que sean creadas bajo procedimientos tecnológicos que les den la cualidad de biodegradables.”.

Si bien esta iniciativa le ayudó en su carrera política, y le permitió ser candidato del PANAL para la delegación Benito Juárez, no le alcanzó para lograr el triunfo en un bastión del PAN. Este pequeño triunfo y fracaso del político en cuestión, fue el inicio de la carrera encarnizada hasta el día de hoy de los políticos contra el plástico.

Desde el otro lado de la moneda, la diversas asociaciones que luchaban en contra de la obligatoriedad del cobro de las bolsas de plástico, y del uso de tecnologías de biodegradación, lograron una victoria pírrica al conseguir que se aprobara una nueva ley que promovía la ideología de “Producción y consumo sustentable”. Visto en retrospectiva, un líder de los fabricantes de bolsa de aquel entonces me dijo hace poco, “¡Mejor hubiéramos dejado la ley de Xiuh Tenorio y no tendríamos la prohibición en 2020!”.

Indiscutiblemente, de 2008 a la fecha la avalancha de iniciativas de leyes prohibicionistas en contra de los mal llamados “plásticos de un solo uso” han sido incontrolables para la industria del plástico, y hemos sucumbido ante la mayoría de los embates.

Plástico, el villano favorito de los mercenarios de la ecología

Los políticos en las legislaturas locales buscan afanosamente lograr “hueso” para al menos otros tres años y de ser posible un puesto político que les permita tener mejor perspectiva a futuro. Para esto es necesario que se vuelvan visibles a los ojos de los líderes de sus partidos, mediante la presencia mediática suficientemente importante para ser considerados como candidatos y seguir viviendo del presupuesto de la nación. Es por eso que se torna de extrema importancia para muchos legisladores generar iniciativas de ley que tengan suficiente impacto mediático, y que estas sean aprobadas para poderse colgar las medallitas sin importar si son buenas o malas para los ciudadanos.

Es altamente notorio como los legisladores locales andan como perros rabiosos buscando su presa, puesto que son el eslabón más débil de la cadena alimenticia política, y tienen que encontrar la manera de saltar a una diputación federal, a una senaduría, o a algún otro puesto de mayor rango. Y es precisamente por eso que estos legisladores locales son los más peligrosos. Suelen ser gente poco preparada, rodeada de asesores baratos, pero con el poder suficiente para causar gran daño en su entorno, y puesto que el fin justifica los medios, seguramente piensan que ya vendrá algún otro legislador que arregle el desastre que generaron.

Qué mejor ejemplo podemos tener en el último año, que la absurda ley que prohíbe los plásticos de un solo uso en la Ciudad de México. Una ley promovida por una legisladora que no entiende de ecología, que no entiende de lo que es bueno o malo para el ambiente en la ciudad, que no le importa el daño a las familias que viven de la industria del plástico, que lo único que le interesa es publicar fotos en Instagram o Twitter para que todos sus fans le digan lo bella que es y, por supuesto, lograr una notoriedad tal que le permita dar un buen salto político para el siguiente trienio. La vanidad, el ego, la ambición política, y la ignorancia, se suman para generar un daño enorme al ambiente y a la economía de la ciudad.

En el frente de las ONG´s antiplásticos nos podemos encontrar personajes muy destacados por su proselitismo “ecológico” que, como chapulines, saltan de una organización a otra, y en algunos casos hasta forman sus propias ONG´s. Estas personas más que ecologistas son mercenarios de la ecología, prestan su servicio al mejor postor y, con una gran habilidad para el manejo de la comunicación a través de las redes sociales y medios tradicionales de comunicación, logran impactos mediáticos de gran alcance, al grado que la industria del plástico se ve como un boxeador amateur peleando contra un campeón mundial de peso completo.

Son estos mercenarios de la ecología al servicio de los intereses obscuros de las ONG´s los que manipulan las conciencias de gente de buena voluntad, para conseguir que hagan donaciones a sus causas, e incluso invertir tiempo y esfuerzo gratuitamente. Así es como vemos a voluntarios escalando edificios y monumentos para hacer pintas o poner mantas, o bloqueando accesos, o simplemente haciendo protestas públicas.

Lo preocupante es que nuestra industria sigue sin saber como defenderse mediáticamente, y aunque se han podido ganar algunas batallas en cuestión de cabildeo político, sin duda alguna vamos perdiendo la guerra en la percepción social sobre el plástico.

Es por eso que hago nuevamente un llamado a la unidad expresado en este mismo espacio hace dos años, a ANIPAC, ANIQ, Inboplast, Canacintra Nacional, Canacintra en cada una de sus delegaciones, Careintra, Caintra, a centros de investigación como CIATEQ y CIQA,  a la Iniciativa Recicla Unicel, a la recién formada OFEC, y cualquier otra organización que se quiera sumar a todos las que en diversos frentes hemos trabajado en pro de la industria. No podemos seguir estando a expensas de orgullos vanos, ni de egos insatisfechos, nuestra industria necesita de todos y de cada uno de nosotros para continuar brindando un gran servicio a la sociedad, a través de la maravillosa industria del plástico.

Eduardo Martínez